Japonismo en Madrid

la foto(2)Desde octubre hasta el próximo mes de febrero hay una exposición en Caixa Fórum dedicada al interés Europeo (aunque más bien se podría decir español por las obras expuestas) por la cultura japonesa a finales de siglo XIX.

Cuando Japón se abrió al mundo en 1864, Occidente cayó rendido al aparente exotismo de su arte y de sus objetos. Se empezaron a importar kimonos, abanicos, cerámicas, lacas, pinturas, esculturas, textiles que hicieron las delicias de los europeos y norteamericanos. Esta atracción japonesa en el mundo occidental recibe el nombre de Japonismo.Desde entonces, este gusto por lo japonés nos sigue acompañando hasta el  siglo XXI, y con un poco de imaginación podemos hacer de Madrid  Tokio o Kioto por un día.

¿Quién no se acuerda de la escena del karaoke en la película Lost in Translation? Scarlett con su peluca rosa seduciendo a Bill Murray a ritmo de Brass In Pocket de los Pretenders.  La palabra ‘karaoke’ está formada por dos palabras japonesas: ‘Kara’ que viene del ‘karappo’ que significa vacío y ‘Oke’ que se ha acortado de ‘okesutura’ que significa orquesta. Así que podríamos traducir ‘karaoke’ por ‘orquesta vacía’. Andy Warhol decía que “todo el mundo debería tener sus 15 minutos de fama” y el karaoke es perfecto para ello. En este caso, en vez lo de los Pretenders, sonaría Bisbal, Nino Bravo o a lo mucho Bon Jovi, pero el toque casposo, para un plan de karaoke; nunca está de más. Mi favorito está en la plaza de los Mostenses, en la entrada del parking. Acabo de descubrir que se llama Master Plató Karaoke. Lo único malo, las copas. El garrafón, aparte de uno mismo sobre el escenario, es la estrella.

En una ciudad a menos de 3 horas en tren bala desde Tokio, existe la mayor población de geishas en todo Japón a día de hoy.  Se trata de Kioto, y la película Memorias de una geisha está ambientada allí. Pues bien, la Calle Barquillo 18 se encuentra Gion, una tienda de ropa y complementos de 2ª mano japoneses. El nombre no puede ser más acertado. Gion es el barrio de las geishas en Kioto, donde si uno espera pacientemente a la entrada de las múltiples casas de té, puede sacar una instantanea a alguna. Aunque no se compre nada, merece la pena entrar y echar un vistazo, ya que no sólo tienen objetos y ropa tradicionales, también ropa 80´s y 90´s.

Una película menos conocida es Tampopo y está directamente relacionada con la elaboración de la sopa ramen perfecta. La sopa ramen, aunque es de origen chino fue adoptada por los japoneses, y básicamente consiste en fideos (men) y el acompañamiento (gu) que puede ser cerdo, pollo, salsa de soja o miso. Hay una cadena que se llama Oishii,donde están especializados en esta sopa. Para un día como los de hoy de frío, entra fenomenal. Para morirse de gusto comiendo sushi, maki y nigiri me quedo, sin duda, con el  Restaurante Naomi, en la Calle Ávila, 14. La calidad es muy buena, el sitio es auténtico y el precio muy razonable. Y si es jueves, el maridaje de cava y sushi en el Mercado de San Fernando.

Aunque manga no significa más que historieta en japonés, en nuestra cabeza aparece directamente esto. Es más, hasta la RAE tras definir así esta palabra “.(Del jap. manga). 1. m. Género de cómic de origen japonés, de dibujos sencillos, en el que predominan los argumentos eróticos, violentos y fantásticos. 2. adj. Perteneciente o relativo al manga. Vídeos, estética manga.” tuvo que rectificar y moderarse “(Del jap. manga). 1. m. Cómic de origen japonés. 2. m. Género correspondiente al manga. 3. adj. Perteneciente o relativo al manga. Videos, estética manga”. Hay una tienda que se llama Otaku Center en la Calle de la Luna 24, donde encontrar un montón de géneros manga, como si uno estuviera en el mismísimo Akihabara.

Un futón es el estilo de cama tradicional japonés que consiste en un colchón  y una funda unida que se pueda plegar poder ser almacenado durante el día y permitir otros usos en la habitación, además de como dormitorio. Los futones están diseñados para situarse sobre suelos de tatami. Si te gusta la idea, en la Calle Echegaray 9, hay una tienda que se llama Futonart, donde puedes encontrarlos. Tener el colchón directamente en el suelo sin somier, no es japonés, es una guarrada. Si se hace, hay que hacerlo como Dios manda.

A los japoneses les encanta beber, de eso no hay duda. Y están muy orgullosos de sus cervezas. Entre las más conocidas están la Kirin, Sapporo, Suntori y Asahi. La cerveza japonesa es cara aquí y en Japón, de hecho allí se estila mucho beber un sucedáneo de cerveza hecha de sustitutos de malta como judias, soja, maiz o guisantes que es mucho más económica. Hay una tienda para comprar la cerveza Asahi que se llama  Santa Cecilia en la Calle Blasco de Garay, 74  a 0,97€ el tercio.

El día que fui a ver la exposición, descubrí en la tienda del museo un libro muy curioso llamado Kakebo, que es un método japones para ahorrar donde un cerdito la mar de simpático te desvela dónde va ese dinero que nos preguntamos dónde está a fin de mes. Y al parecer lo está petando. Curioso que nos fiemos de los consejos de uno de los paises más consumistas del mundo para aprender a ahorrar, ¿no?
Como diría mi amigo Polan “Como es japonés, mola”. Ea.

La calle La Palma

LAPALMACaminando por Madrid, amanecía ya en Madrid por la calle La Palma…

La Palma nace en Fuencarral y muere en Amaniel y está en Las Orillas, el último disco de McEnroe.
Esta calle se llama La Palma por el tipo de árboles que había en las orillas del arroyo que existía antes de que empezaran a urbanizarla.
La primera vez que escuché Las Orillas fue en la Sala  Taboo.
Y no, no está en la calle La Palma, está en la paralela, San Vicente Ferrer.
Una pena.

Dentro de poco McEnroe vuelve a Madrid y una cosa te digo Ricardo Lezón. No sé quién se reflejó en qué cristal de qué tienda cerrada, pero a mí me podrías encontrar en cualquiera de estos números.

La Palma 61. Bodegas Rivas
De padres a hijos se ha ido pasando este negocio desde 1923. Bar de viejos 100%. Se beben cañas muy bien tiradas, vino y vermuth de elaboración tradicional. Me gusta mucho más que El Maño (unos números más abajo en la misma calle) por la clientela, los dueños y por las tapas que ponen. No hay color.  Si hay fútbol, estará lleno de futboleros, y si hay concierto en el Siroco, de modernos.

La Palma 41. Toma Café
Es la cafetería hipster por excelencia. Tiene una bicicleta colgada del techo, lucen muchas barbas soplando cafés y  dog friendly, alguien da más? Perfecto para irse con una máquina de escribir a hacer una oda literaria al Árbol de la Vida o hacer punto. Sus cafés no son de Colombia, vienen de Papúa Nueva Guinea o Guatemala, pero están muy ricos y a precio razonable, así que ahora que lo han ampliado, aprovechemos todavía que es hipster antes de que pase a mainstream.

La Palma 43. Louie-Louie
Un lugar de Rock&Roll clásico que reconocerás por las luces rojas de la entrada. Un oasis musical y de clientela dentro de Malasaña. Si lo hipster te chirría y eres más del tercio de Mahou y música clásica, sguro que lo conoces. Con la primera cerveza, te puedes entretener viendo la decoración de las paredes. Y seguro que te tienes que pedir otra, porque siempre hace mucho calor.

La Palma 72.Estocolmo
Si te gustan los perritos calientes, te gustará este sitio. Creo que la diferencia con otros sitios de perritos también muy ricos, es la calidad de la salchicha. Como que aquí tienen más enjundia. Yo lo veo el sitio para irte a casa cenado  un martes o un miércoles tonto. Si vas un sábado o un viernes, lo más probable es que te atragantes con el perrito de el de al lado, o que la que tengas delante, te meta el pelo en tu cerveza. Porque es un sitio muy pequeño. Y para estar cómodos tiene que haber poca gente.

La Palma 8. By Carmen Ñu.
Es una tienda taller de aire retro y vintage, como otras tantas que hay en la zona. La ropa , al ser de primera mano, es más cara que la ropa de segunda mano a la que imitan. La verdad es que ropa nunca he comprado y no me llama especialmente la atención, pero eso sí, la bisutería, me encanta. Y sólo por eso, merece la pena.

Nacha Pop también hizo su homenaje a esta calle en La Chica de ayer, pero lo siento, soy más de McEnroe.

Un mercado muy santo. El mercado de San Fernando

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Entre la calle Embajadores y la calle Tribulete descubrí el fin de semana pasado un tesoro camuflado detrás de una fachada de ladrillo y piedra. En pleno barrio de Lavapiés hay un mercado de los que se llevan ahora. Esos mercados donde puedes comprar unos filetes, tomarte un pincho y acompañarlo con unas cañas y un vino. Vaya notición, ¿eh? Otro Mercado de San Antón o de San Miguel. Otro mercado donde la gente va a la compra en tacones, donde hay más turistas con cámaras que señoras con carritos, donde no te venden unos filetes de hígado pero sí venden foie. Donde el pescado, la carne y la fruta es muy bonita, está perfectamente colocada pero al ver el precio decides sólo mirar y comprar en el Mercadona más cercano. Donde hay que hacerse fuerte para poder tomarte una caña apoyada en una mesa.

Pues sí, En el Mercado de San Fernando te puedes tomar gin tonics, y cervezas artesanales. Y seguro que foie también. Puedes comer sushi y comida griega. Hacer catas de aceites y aprender a hacer tekka makis. Puedes comprar literatura al peso y escuchar música en directo. Puedes reparar la bicicleta y probar una gran selección de quesos. Puedes comprar postales, ropa, bolsos y complementos. Y tomarte un pincho de tortilla, una ración de croquetas  y si es domingo, una tapa de paella. Y merendar un cup cake con un capuccino. Pero también puedes comprar carne, fruta, verduras, encurtidos, pescado y embutido. Y hay filetes de hígado.

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Y algunos tenderos son las personas que llevan en el mercado siempre, con sus delantales y mandiles, sus canas y sus moños. Con sus puestos de toda la vida y con su clientela fija. Esos que te llaman hermosa y joven y a gritos te preguntan que qué te ponen. Y cuando pides unos filetes “que sean buenos” y no sabes responder si de babilla o tapilla te miran como diciendo “Hija mía, que ya tienes edad para saber esas cosas” Y no hay postureo que valga. Y no aceptan tarjetas de crédito.

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Y otros tenderos son personas jóvenes, con ideas y puestos innovadores que han atraído a una clientela más joven. Los que salvaron al mercado de convertirlo en otro mercado gourmet al uso y devolvieron a Lavapies su mercado de barrio, castizo y moderno. Estas personas emprendedoras, muchas presa de la crisis, en situación desempleo y con muchas ganas de trabajar decidieron asociarse  y montar sus propios negocios resucitando al mercado, a la Plaza de Abastos y a los pocos tenderos que quedaban todavía activos.

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Aunque no sea un mercado gourmet, tiene iniciativas del mismo calibre. Todos los jueves hay un afterwork desde las seis de la tarde donde hacen maridaje de cava y sushi por 4€. La pega es que si sales muy tarde de trabajar no podrás disfrutarlo, ya que lo único malo que tiene es que cierra a las nueve.
¡Ah! ¡Y hay un bar de viejos!

Principios básicos para sobrevivir después de la primera cita

segunda citaSi no te caíste por las escaleras del Templo del Gato, si tu jefe no acabó la noche con vosotros, si reprimiste ese instinto de querer hablar de tu ex…. ¡Enhorabuena, superaste la primera cita!

Mr. X y tú tal vez acabásteis dando un paseo a la luz de la luna, ignoró a los vendedores de rosas y hasta puede que te acompañara a casa. A lo mejor simplemente te acompañó a la boca del metro o levantó el brazo por tí para parar un taxi, pero el asunto es que antes de despediros quedais en volver a veros y además decidís dar un paso más y os intercambiáis los móviles. En este sentido, una consideración: cuidado con las conversaciones interminables por whatsapp, no vaya a ser que una vez en la cita no tengáis de qué hablar. O peor.

A partir de este momento habrá seguro una segunda cita, y después de ésta, alguna más. Una vez roto el hielo de la primera, podemos olvidarnos de los nada de nada, y en lo que a planes se refiere con usar el sentido común sería suficiente, como por ejemplo  no ir una segunda cita a comer un Kebab, a tomar el aperitivo con tus padres o llevártele de tiendas toda la tarde. Aunque siempre es bueno tener un plan B, deja que Mr. X proponga ¡es una buena forma de conocerle!

Gracias a la inestimable ayuda de la fototeca de Loca por tu Ropa, ilustro como afrontar el típico ¿qué me pongo? antes de la cita según el plan que proponga Mr. X y así  te puedas centrar en lo importante.

Mr. X propone ir a tomar algo (así, sin más)
Ir a tomar algo, es lo más genérico en cuestión de planes que puede haber. Puede ser que Mr. X no quiera dar más detalles pero que en el fondo lo tenga todo pensado y disimule la emoción que emana de cada poro de su piel por verte bajo este vago concepto o bien porque Mr. X sea un hombre de pocos recursos en cuanto a planes se refiere. Si se diera este segundo caso acuérdate, fiel lectora, de este post.  Algo malo tenía que tener el chico, pero recuerda, es fotogénico.
Para ir a tomar algo, es un arreglado informal, un no te digo na´y te lo digo to’. Sabes cómo va a empezar pero no cómo acabará, así que hay que ser lo más versátil posible. Unos vaqueros, algo aparente pero informal por arriba  y unos zapatos sin demasiado tacón para aguantar bien pero con el justo para darle el toque arreglado.

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Mr. X propone ir a cine
Debe ser que Mr. X aún no es lector de este humilde blog y desconoce que  ir al cine es una apuesta un tanto arriesgada para las primeras citas, por mucha aceptación popular que tenga. Esperemos, por lo menos, que no te invite al cine un sábado por la noche (¿hola?) y mejor si lo hace algún día entre semana. En este caso yo apostaría por un look informal y gafapasta, así que si llevas gafas, déjate de lentillas y póntelas. Si Mr. X promete y se la juega proponiendo la Filmoteca, le tendrás ganado.

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Mr. X propone ir a cenar
Si te invita a cenar cruza los dedos para que no te lleve a un Gino’s, un Vip’s o sitios similares. No es por nada, pero esos sitios  siempre pueden ser buen comodín un martes por la noche cuando llevéis cuatro años juntos y os deis cuenta que no hay nada de cenar en la nevera. ¡Para qué adelantar acontecimientos!¡Si vuestro amor es verdadero tendréis toda la vida para hacerlo! Por si las moscas, échale un vistazo a Casa Mono (Calle Tutor, 37) No hay problemas de espacio, es aparente y pintón  y ponen cosas fáciles de comer como por ejemplo,croquetas.
¿Qué ponerse para ir a cenar? Por si los nervios juegan una mala pasada y pudiera mancharme optaría por algo estampado y poder disimularlo de la mejor forma posible, y el pelo tal vez recogido, no vaya a ser que lo metas sin querer en el plato. Una chaquetita fundamental, por si dentro del restaurante te da de lleno el aire acondicionado y no quieres parecer una estirada pidiendo que te cambien de mesa.

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Mr. X propone ir a tomar una copa
El ir a tomar algo y el ir a tomar una copa son dos conceptos que se parecen mucho entre sí, aunque del matiz “una copa” se puede presuponer nocturnidad y alevosía. A este plan se va ya cenada y con un protector de estómago tomado por el posible garrafón que te puedan dar. Un sitio que me gusta mucho es el Costello (Calle Caballero de Gracia,10). En la parte de arriba ponen cócteles y hay sofás para sentarse tranquilamente. La parte de abajo es como una gruta en la que suelen poner música indie. Es un plan para darlo todo, así  que qué mejor que una minifalda, unos tacones y unas medias negras (que siempre son muy socorridas)

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si ves que Mr. X no propone, empiezas a notarle un poco esquivo, que sólo te llama los viernes/sábados noche de madrugada y del resto de la semana no sabes nada de él, huye. Es un capullo en toda regla. En ese caso, te recomiendo unas buenas deportivas para darle una patada en el culo y salir corriendo lo más rápido que puedas.

Bares de viejos. Bares de modernos

muy hipster

Hace unos meses leí en la revista GQ un artículo que explicaba por qué los hipsters (vamos, los alternativos de toda la vida) preferían estos bares.
Sr. Chinarro se deja ver por El Palentino.

Los bares de viejos sobrevivieron a los bares-cafetería en los 90  y en el 2000 a los bares minimalistas de diseño y a los de tapas de autor. Y  gracias a una clientela fija (cada vez más vieja) y precios populares, han llegado a nuestro tiempo siendo lugares top.
A mí,  el gusto por estos bares me lo inculcó alguien que no era de Madrid, y de donde venía, básicamente, lo único que había eran bares de viejos. Y se manejaba en ellos como pez en el agua. Sólo con ver la barra podía decir si era un buen bar o no. Porque en los bares de viejos se bebe de pie, y la barra, como decía, tiene que tener para apoyar el codo y el pie. Una barra ergonómica que te invite a quedarte. Y tiene que ser larga para que quepa todo el mundo. Y de aluminio. Y con ganchos para que se puedan colgar los bolsos. En los bares de viejos los camareros deben ser así, viejos. Y el mobiliario debe ser viejo de verdad, no de atrezzo. En los bares de viejos debe haber un baño (ya que varias cervezas seguidas pueden empezar a hacer de las suyas), pero no obligatoriamente dos separados por sexos. En los bares de viejos el formato en el que se bebe la cerveza es la caña y también se admite el vermuth. Los bares de viejos no son lugares para tomarse una Brabante, ni la conocen. Y los encurtidos serán la estrella. En los bares de viejos debe haber servilletas, huesos de aceituna y palillos tirados en el suelo. Y a los que los frecuentan, no les importa.

El arquetipo de este tipo de bares es El Palentino (Calle del Pez, 12), donde el camarero, Casto, es tan famoso que hasta concede entrevistas. Es un hombre de costumbres, como la de echar sal a las patatas fritas, pero con sus años, quién soy yo para quitarle las manías a nadie. Tienen desayunos y pepitos de ternera que saben bien a cualquier hora. Y los fines de semana, hasta un segurata en la puerta.

Otro incombustible es Casa Camacho (Calle San Andres, 4). No hay que dejar de probar los yayos, una mezcla de ginebra, vermouth y casera que sienta bien tanto en el aperitivo como por la noche siendo la alternativa barata a las copas. Lo llevan 3 tíos (que no sé si son hermanos, pero se parecen mucho) no demasiado viejos pero que rezuman cierta solera. Las aceitunas que ponen de aperitivo son las mejores del mundo y nada más entrar hay un olor al vinagre de las banderillas, pepinillos y demás encurtidos, que la boca empieza a salivarte sin tregua.

Una de las Bodegas de La Ardosa (Calle Santa Engracia, 70) fué el primer bar de viejos que frecuenté, y por el que han tomado cañas y bravas mis abuelos, mis padres y mis tíos. Solía ser la antesala a las comidas familiares los domingos a medio día y el punto de partida de muchos días de paseo. Cumple todos los requisitos: cañas bien tiradas, vermouth y tapas sencillas. En este caso, las bravas. Las mejores.

Un sitio no tan conocido como los anteriores es el Bar la Alegría (Calle de las Veneras, 7), y la ventaja que tiene es que al ser menos conocido, es más auténtico. Y eso que está en una calle entre Gran Vía y Preciados. Es una relación directamente proporcional. La tortilla de patata está de escándalo y el lacón también.

Cerca de la Plaza Mayor está Casa Revuelta (Calle de Latoneros, 3). Siempre está muy concurrido pero hay que hacerse fuerte en la barra o donde sea para poder tomarse una ración de torreznos o de bacalao (para mí, mucho más rico y más barato que el de Casa Labra)

Si uno se da una vuelta por estos bares de Madrid, podrá preguntarse si son los nuevos bares de moda o por el contrario siempre lo fueron. Hay cosas que son irreductibles al tiempo y a las modas, y los bares de viejos son uno de ellos.  Y no sólo porque en Madrid siempre hay bares ni sólo porque en Madrid haya viejos.

LONDRES PARECE. MADRID ES

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Una de las cosas que más me gusta de Londres es la cantidad de mercadillos que tiene. No todos son tan extensos como el Rastro, pero sin duda, son mercadillos de calidad. En cada puesto encuentras artículos genuinos y diferentes de los demás y cada mercadillo se especializa en algo en concreto. Siempre que voy a Londres pienso en el hecho de que allí, con las lluvias y el frío puedas disfrutar de un mercadillo diario y  aquí en Madrid tengamos como único mercadillo el Rastro, el cual me parece que se está quedando como algo a visitar por los turistas, pero que para la mayoría de los madrileños, carece de interés. Así que este fin de semana, en el Mercado de Motores, he tenido la sensación de estar por unas horas en Spitalfields. Y me ha encantado la experiencia.

Se celebra en el Museo del Fecocarril de Madrid el viernes, sábado y domingo del 2º fin de semana de cada mes y al ser un espacio cerrado ni los vendedores ni los visitantes deben preocuparse por las posibles lluvias. Los puestos de collares y bisutería, muebles de estilo vintage, zapatos artesanales, ropa de primera y segunda mano, discos, gafas de sol de los años 50, 60 y 70, bolsos y tocados utilizan al Tren de la Fresa o al Talgo como pared donde apoyar sus artículos y dan al espacio un toque destartalado que hace de esta vieja estación de trenes un lugar acogedor. Además, al aire libre pero dentro del recinto,  hay puestos de sushi, paella, migas, bocadillos, perritos calientes, hamburguesas de The Burguer Lab, mojitos, gin tonics y cervezas. El sol de otoño, el airecito y la música en vivo me hizo recordar los domingos londineneses.

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Por cada puesto que pasaba me daban ganas de comprarme una cosa distina, pero al final, después de darme un par de vueltas, ponerme los dientes largos con muchas cosas me he acabado comprando este collar en Pitusse by Lott. Me encanta la bisutería texil. No pesa nada, es discreta y da un toque naïf genial a lo que se lleve puesto. Además la originalidad no está reñida con el precio.la foto 4(2)

Otro puesto que me ha encantado, es el de Pena Jewels. Una pequeña marca de joyería artesanal nacida en Lisboa pero con base y taller en Madrid. Sus colecciones Cola de León y Summer Fruit me han parecido de lo más ponible y de muy buen gusto. La primera son  tigres, osos, ovejas y conejos hechos de latón  envejecido  y la segunda es una colección de futas pintadas con esmaltes fríos. Hay de todo: imperdibles, pines, collares, pulsares, colgantes, pendientes, anillos, gemelos… ¡Lejos de parecer ñoño es de lo más chulo!

No hay cosa que me guste más en un mercadillo que probarme gafas de sol (¿ a quién no?) . En el puesto de Gafavintage había gafas de sol y de ver desde los 50´hasta los 80´originales de la época, que provienen de colecciones privadas y están a estrenar en perfecto estado. Los precios, siendo para pensarse la compra un par de veces, no me parecieron para nada exagerados y desde 60 euros había monturas que me parecían lo más. ¡Fue divertidisímo!

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Fuera del recinto habilitan un espacio para que la gente, supongo que será previa reserva y no sé si abonando un alquiler, vaya con las cosas que le sobran en casa a venderlas. Hay de todo, en mejor y peor estado. Cosas baratas y cosas más caras. Pero quién sabe si de lo que alguien se quiere deshacer es un tesoro para otro…

Brabante y Malasaña. El perfecto maridaje

BRABANTE

¿Brabante?
Si al leer el título de este post te has hecho esta pregunta, estás de enhorabuena. Acabas de descubrir una marca de cerveza nueva, que por cierto, está muy rica. Aunque creo a poca gente a día de hoy  se le escapa la existencia de esta marca  que no se encuentra en supermercados. Ni en todos los bares. De lla se dice que es la cerveza más cool de España, y que han hecho de la letra “B”, símbolo de calidad y excelencia.

Yo la descubrí el otoño pasado, y se convirtió como el Gin Tonic de entre semana o el café al que quedas cuando quieres charlar tranquilamente con un amigo. Una Brabante no es una cerveza para tomarte una caña rápida o para hacer tiempo antes de ir a cenar o entrar al cine. Es más bien una cerveza para tomar reposadamente mientras disfrutas de una conversación amena, y puestos a pedir, en un local que acompañe.

Lo Siguiente (Calle Fernando VI, 11)
Lo mejor de este sitio es que tienen Brabante Oro (mi favorita) de grifo. Siempre me entran dudas al echar la cerveza en el vaso si se me quedará la capita de espuma justa y pocas veces consigo hacerlo bien. Así que donde esté una cerveza de grifo, que se quite el formato tercio.
El local suele estar lleno casi siempre y es difícil encontrar nada más llegar para sentarse, pero si  espera un poco alguna silla se quedará libre en las mesas corridas y si se está de suerte hasta puedes sentarte en el sofá que hay frente al ventanal con vistas al edificio de la SGAE.

Mercado de San Antón-Tabena La Imperial (Calle de Augusto Figueroa, 24 )
En la planta de arriba del Mercado de San Antón está este puesto donde sirven también Brabante de grifo, pero la Lager, vamos la rubia de toda la vida. Es más, creo que es el único puesto del Mercado de San Antón donde venden cerveza de grifo.
Lo bueno es que puedes acompañarla de cualquiera de las cosas ricas que venden en los diferentes puestos del mercado: Sushi, foie, ahumados, hamburguesas o las raciones de toda la vida. Aunque siempre hay mucha gente hay muchas sillas para sentarse en la barra corrida desde la que se ve la planta de abajo del mercado.

Circo (Calle Corredera Baja de San Pablo 21)
Si a la salida de un concierto del teatro Lara te apetece quedarte por la zona, sólo tienes que andar un poco la calle arriba y encuentras el Bar Circo. Tiene una cuidada apariencia destartalada, de estas que se lleva tanto por la zona de Malasaña. La Brabante que sirven es como la del Mercado de San Antón, la Lager de grifo. No hay aire acondicionado, así que si vas en verano son recomendables las mesas del patio interior.

La Realidad (Calle Corredera Baja de San Pablo, 51)
Si desde el Circo decides ir al Perro de la Parte de Atrás del Coche o al Sideral, puedes hacer un alto en el camino y tomarte la última Brabante en La Realidad. Eso sí, de botella, no de grifo.Un lugar de decoración vintage y grande donde de vez en cuando puedes escuchar recitales de poesía y tomarte un pintxo para acompañarla.

Aunque hay veces, que para tomar una cerveza, no siempre hace falta ni siempre apetece salir de casa. Por eso mi quinta recomendación es comprarla on line, meterla en la nevera para que esté muy fesquita, sentarte tranquilamente en el sofá, buscar buena compañía ¡ y la noche está hecha!

Made in China. Hecho en China

tela

En la temporada de primavera de  Zara Woman se vendía un abrigo de esta tela de tapicería. Me gustó mucho, me lo probé varias veces, pero como la primavera en Madrid cada vez es más corta decidí no comprámelo e invertir lo que costaba en algún vestido, bañador o camiseta de tirantes para el verano que teníamos ya encima.

Cuando empezaron las rebajas lo ví y lo compré. Seguía haciendo el mismo calor que un par de meses antes, pero con la cabeza puesta en septiembre, pensé que sería una buena oportunidad de cara al otoño. Obviamente todavía no lo he podido estrenar y aún lo tengo dentro del armario con la etiqueta puesta. Esta mañana paseando por el centro , he entrado en Mulaya a ver qué se cocía, y cual ha sido mi sorpresa al ver cómo sobresalía una manga de esta tela de tapicería de uno de los burros de la tienda. Me he acercado, lo he sacado del burro ¡ y casi me muero al comprobar que era mi abrigo!  ¿Cuál es cuál?

abrigo mulaya abrigo zara

La misma tela, la misma calidad, el mismo corte, y para colmo, casi casi la misma etiqueta. La única diferencia, como siempre, el precio, que obviamente en Mulaya, es más barato. Aunque he de decir, que creo que es producto más caro que he visto en estas tiendas.

etiqueta mulaya etiqueta zara

Aunque tenemos claro que Mulaya es una tienda de ropa china, parece que de Zara no lo tenemos tan claro, pero sólo hace falta mirar las etiquetas tan largas que siempre solemos quitar porque nos pican y molestan para salir de dudas.

made in china

Por cierto, metida en harina he descubierto estos botines en Lefties. Apuesto a que no hace falta comprobar su procedencia.

zapatos lefties

Principios básicos para tener una segunda cita

PRIMERA CITA

Os conocéis el sábado por la noche en el RRR. Después de estar parte de la noche hablando, se encienden las luces (ya???), te ponen el resto de copa que te queda en un vaso de cartón y entre el humo de los que fuman en la puerta y las señales evidentes de que tus amigas se quieren ir a casa te despides como puedes de Mr. X (la música estaba muy alta y no te enteraste bien de su nombre cuando te lo dijo). Te deja su nombre apuntado en el bloc de notas del móvil para que le busques en Facebook “y ya vamos hablando si eso”.

El domingo te levantas un tanto resacosa y miras el bloc de notas del móvil para agregarle a tu red social (¡ni que no te supieras a estas alturas su nombre!). Después de intuirle en varias fotos de perfil, le encuentras. Y es que Mr. X tiene un nombre común. Se hace un poco el intresante y cuando acepta tu solicitud de amistad (¡bien! ¡se acuerda de ti!) hay más fotos en las que sale favorecido que en las que no. Por lo menos es fotogénico.

Después de estar chateando de cosas típicas (oh, sí, no me gusta el tipo de música que hace, pero Bisbal es buena gente; sí, suelo salir mucho por el RRR aunque antes estaba mejor; Amélie tuvo su momento) te emocionas pensando en todo lo que tienes en común con Mr. X  y decides proponerle tomar algo, a lo que él acepta. Vamos, que vais a tener una primera cita en toda regla.

En este momento, amiga, hay que tener en cuenta muchas variables para que después de una primera cita haya una segunda. Poco se puede dejar al azar, y menos confiar en que él lleve algo pensado, porque como no sea así, nada más veros vais a tener que empezar a tomar decisiones, y eso no mola. No, no, no.

Dejo a tu elección (o para otro post) qué ropa ponerte o si recogerte el pelo o llevarlo suelto,  pero te voy a dar tres nadas de nada que deberás respetar,  y si los respetas, tendrás mucha cita ganada:

  1. Nada de cine: En el cine no se puede hablar y aunque los dos penséis que Amélie tuvo su momento, la cartelera es muy amplia y podéis no coincidir en gustos. Y buena gana de desencantarse tan pronto. Total, al precio que está el cine, tampoco iréis mucho.
  2. Nada de cenar: Imagínate que come con la boca abierta, mejor descubrir eso más adelante. Demasiadas decisiones. Dónde cenar, qué pedir, si compartir o cada uno lo suyo. ¿Y quién paga? ¿A medias? ¿Que te invite él? ¿Invitas tú (sólo por no enfrentarte a ese momento)? No mola, ¿verdad? Y digo cenar porque doy por hecho que la cita es por la noche. No choice.
  3. Nada de quedar en fin de semana: Tu eres una chica con amigos, y la antigüedad es un grado, y es con ellos con quien quedas en fin de semana. ¡Quién se ha creído Mr. X! Eres una chica con planes pero que sin embargo no te importa hacer un hueco en tu agenda entre semana. Además, si te aburres de Mr. X,  tan fácil como decir que mañana madrugas mucho y que es una pena, pero que prefieres irte a casa.

Para terminar de bordar la cita, aquí te propongo 5 sitios que son apuesta segura y que si no los conoces, llévate aprendido el mapa o mira de reojo Google Maps en el móvil. ¡Quedaría un poco raro proponer y no saber llegar!

Picnic (calle Minas, 1)

Este bar tiene muchas cosas buenas: Cerveza Estrella Galicia, la primera. Tiene dos plantas, la de arriba con mesas y grandes ventanales que dan a la calle. La de abajo, sofás de terciopelo rojo y cuadros de caballos como los que tendría tu abuela en casa. La música, aunque Xoel López de Deluxe es socio, siempre está bajita, pero si afinas el oído, seguro que te gusta lo que escuchas.

The Irish Rover (Avda. del Brasil, 7)

¿Trabajas por la zona de Castellana? Un buen sitio para quedar así como informal a la salida del trabajo. Es tan conocido que puedes quedar con él directamente allí. En la parte de arriba tiene una terraza por si hace buen tiempo o de repente ves a tu jefe a lo lejos y quieres evitarle. Si la cosa se anima, tienes al lado el Moby Dick, para echarte unos bailes o lo que surja.

Anticafé (Calle Unión, 2)

Es un curioso bar poco conocido por la zona de Ópera. Me enganchó por el Ruso Blanco que preparan. Aunque parece un poco destartalado al entrar, cuando te sientas y te mimetizas con el ambiente, es de lo más agradable para charlar tranquilamente. Consejo: no hables de tus ex en la primera cita, y menos si llevas dos Rusos Blancos encima. Si la cosa se pone romanticona, podéis daros un paseo a la luz de la luna por la Plaza de Oriente.

El Templo del Gato (Calle Trujillos, 7)

Sí, eres una chica dura y se lo quieres dejar claro a Mr. X. En este bar los tercios se beben a morro, no pidas vaso. Si encima juegas al billar te puedes marcar un triple echándole una partida. Es como un volver a los 80. Ten cuidado si llevas tacones, hay unas cuantas escaleras hasta que llegas o sales del meollo del bar. No seas Bridget Jones y te vayas a caer rodando escaleras abajo, la cita podría acabar en esguince.

Warehouse 37 (Calle Barco, 37)

Buenas copas, bien puestas a mejor precio. Perfecto si te toca invitar a una segunda ronda (la primera espero que la pague él). No desconfíes de su virilidad si se pide un gin tonic o un mojito de fresa, están buenísimos.

Si con todas estas recomendaciones no hay una segunda cita con Mr. X, plantéate que no era el hombre de tu vida. O tal vez tu peinado, o tu ropa…

I Love Mulaya

MULAYA

Lo más impresionante de China, La Gran Muralla. Una de las 7 Maravillas del Mundo desde el año 2007. Más de 8000km de extensión. Se dice que hasta se podía ver desde el espacio. Y es que hay cosas que parece que sólo saben hacer los Chinos.

Primero les conocimos por sus restaurantes con puertas rojas y dragones a la entrada. Después las tiendas de frutos secos y de 100 pesetas se transformaron en los cajón de sastre llamados “chinos” y ahora, las tiendas Mulaya están en calles como Narváez, San Bernando o Toledo haciendo la competencia a Zara, Mango, Blanco o Stradivarius. Así, sin enterarnos. Y me da que esto acaba de empezar. Hay algunas que ya tienen hasta sección Outlet. Alucina vecina.

Como la Muralla, la Gran Mulaya se extiende por la capital, y cada vez, con más adeptos. Y yo una de ellas. Y no me gusta todo lo que tienen, ni me parece que todo sea tan barato , pero me parece que a veces te encuentras con cosas. Y cuando doy con algo susceptible de ser comprado me hago 3 preguntas:

1. ¿Podrías encontrarlo en Zara?

2. ¿Cuesta la mitad de lo que pagarías en una tienda “normal”?

Si las dos preguntas son afirmativas, antes de plantarme frente a la caja con mi artículo “que- no-parece-de-Mulaya-pero-me -lo-llevo-a-precio-de- tienda-de-chinos” me hago la tercera pregunta o más bien reflexión: ¿Pero te lo vas a poner? ¿De verdad?¿Seguro? Si es así, adelante. En Mulaya es muy fácil ser comprador compulsivo.

Hay que tener en cuenta que  cuando compras en Mulaya ya no hay vuelta atrás, ese dinero ya no te lo devuelven. No lo recuperas. Y aunque puedes cambiarlo por otro artículo en 15 días nadie te garantiza que vayas a encontrar otra cosa que te guste en ese periodo de tiempo. Ni en esa tienda en concreto. Porque a Mulaya hay que ir, darse un paseo y ver qué te encuentras. Sin mucha pretensión ni albergando muchas ilusiones.

Esta es mi compra estrella en Mulaya. Ni me lo pensé. Hubiera pagado mucho más en cualquier otra tienda. Todo fue Sí. Sí. Si.Sí. Síííííí!!!

collar mulaya

¿Acaso no es digno de estar en Bimba y Lola? A mí me lo pareció y a otras tantas, también. Y es que  al final, lo mejor de comprar en Mulaya es cuando alguien te dice “Qué mono es el collar, de dónde es?” Y contestas llena de orgullo y satisfacción ” De Mulaya, 7€”