La calle La Palma

LAPALMACaminando por Madrid, amanecía ya en Madrid por la calle La Palma…

La Palma nace en Fuencarral y muere en Amaniel y está en Las Orillas, el último disco de McEnroe.
Esta calle se llama La Palma por el tipo de árboles que había en las orillas del arroyo que existía antes de que empezaran a urbanizarla.
La primera vez que escuché Las Orillas fue en la Sala  Taboo.
Y no, no está en la calle La Palma, está en la paralela, San Vicente Ferrer.
Una pena.

Dentro de poco McEnroe vuelve a Madrid y una cosa te digo Ricardo Lezón. No sé quién se reflejó en qué cristal de qué tienda cerrada, pero a mí me podrías encontrar en cualquiera de estos números.

La Palma 61. Bodegas Rivas
De padres a hijos se ha ido pasando este negocio desde 1923. Bar de viejos 100%. Se beben cañas muy bien tiradas, vino y vermuth de elaboración tradicional. Me gusta mucho más que El Maño (unos números más abajo en la misma calle) por la clientela, los dueños y por las tapas que ponen. No hay color.  Si hay fútbol, estará lleno de futboleros, y si hay concierto en el Siroco, de modernos.

La Palma 41. Toma Café
Es la cafetería hipster por excelencia. Tiene una bicicleta colgada del techo, lucen muchas barbas soplando cafés y  dog friendly, alguien da más? Perfecto para irse con una máquina de escribir a hacer una oda literaria al Árbol de la Vida o hacer punto. Sus cafés no son de Colombia, vienen de Papúa Nueva Guinea o Guatemala, pero están muy ricos y a precio razonable, así que ahora que lo han ampliado, aprovechemos todavía que es hipster antes de que pase a mainstream.

La Palma 43. Louie-Louie
Un lugar de Rock&Roll clásico que reconocerás por las luces rojas de la entrada. Un oasis musical y de clientela dentro de Malasaña. Si lo hipster te chirría y eres más del tercio de Mahou y música clásica, sguro que lo conoces. Con la primera cerveza, te puedes entretener viendo la decoración de las paredes. Y seguro que te tienes que pedir otra, porque siempre hace mucho calor.

La Palma 72.Estocolmo
Si te gustan los perritos calientes, te gustará este sitio. Creo que la diferencia con otros sitios de perritos también muy ricos, es la calidad de la salchicha. Como que aquí tienen más enjundia. Yo lo veo el sitio para irte a casa cenado  un martes o un miércoles tonto. Si vas un sábado o un viernes, lo más probable es que te atragantes con el perrito de el de al lado, o que la que tengas delante, te meta el pelo en tu cerveza. Porque es un sitio muy pequeño. Y para estar cómodos tiene que haber poca gente.

La Palma 8. By Carmen Ñu.
Es una tienda taller de aire retro y vintage, como otras tantas que hay en la zona. La ropa , al ser de primera mano, es más cara que la ropa de segunda mano a la que imitan. La verdad es que ropa nunca he comprado y no me llama especialmente la atención, pero eso sí, la bisutería, me encanta. Y sólo por eso, merece la pena.

Nacha Pop también hizo su homenaje a esta calle en La Chica de ayer, pero lo siento, soy más de McEnroe.

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Un mercado muy santo. El mercado de San Fernando

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Entre la calle Embajadores y la calle Tribulete descubrí el fin de semana pasado un tesoro camuflado detrás de una fachada de ladrillo y piedra. En pleno barrio de Lavapiés hay un mercado de los que se llevan ahora. Esos mercados donde puedes comprar unos filetes, tomarte un pincho y acompañarlo con unas cañas y un vino. Vaya notición, ¿eh? Otro Mercado de San Antón o de San Miguel. Otro mercado donde la gente va a la compra en tacones, donde hay más turistas con cámaras que señoras con carritos, donde no te venden unos filetes de hígado pero sí venden foie. Donde el pescado, la carne y la fruta es muy bonita, está perfectamente colocada pero al ver el precio decides sólo mirar y comprar en el Mercadona más cercano. Donde hay que hacerse fuerte para poder tomarte una caña apoyada en una mesa.

Pues sí, En el Mercado de San Fernando te puedes tomar gin tonics, y cervezas artesanales. Y seguro que foie también. Puedes comer sushi y comida griega. Hacer catas de aceites y aprender a hacer tekka makis. Puedes comprar literatura al peso y escuchar música en directo. Puedes reparar la bicicleta y probar una gran selección de quesos. Puedes comprar postales, ropa, bolsos y complementos. Y tomarte un pincho de tortilla, una ración de croquetas  y si es domingo, una tapa de paella. Y merendar un cup cake con un capuccino. Pero también puedes comprar carne, fruta, verduras, encurtidos, pescado y embutido. Y hay filetes de hígado.

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Y algunos tenderos son las personas que llevan en el mercado siempre, con sus delantales y mandiles, sus canas y sus moños. Con sus puestos de toda la vida y con su clientela fija. Esos que te llaman hermosa y joven y a gritos te preguntan que qué te ponen. Y cuando pides unos filetes “que sean buenos” y no sabes responder si de babilla o tapilla te miran como diciendo “Hija mía, que ya tienes edad para saber esas cosas” Y no hay postureo que valga. Y no aceptan tarjetas de crédito.

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Y otros tenderos son personas jóvenes, con ideas y puestos innovadores que han atraído a una clientela más joven. Los que salvaron al mercado de convertirlo en otro mercado gourmet al uso y devolvieron a Lavapies su mercado de barrio, castizo y moderno. Estas personas emprendedoras, muchas presa de la crisis, en situación desempleo y con muchas ganas de trabajar decidieron asociarse  y montar sus propios negocios resucitando al mercado, a la Plaza de Abastos y a los pocos tenderos que quedaban todavía activos.

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Aunque no sea un mercado gourmet, tiene iniciativas del mismo calibre. Todos los jueves hay un afterwork desde las seis de la tarde donde hacen maridaje de cava y sushi por 4€. La pega es que si sales muy tarde de trabajar no podrás disfrutarlo, ya que lo único malo que tiene es que cierra a las nueve.
¡Ah! ¡Y hay un bar de viejos!

Principios básicos para sobrevivir después de la primera cita

segunda citaSi no te caíste por las escaleras del Templo del Gato, si tu jefe no acabó la noche con vosotros, si reprimiste ese instinto de querer hablar de tu ex…. ¡Enhorabuena, superaste la primera cita!

Mr. X y tú tal vez acabásteis dando un paseo a la luz de la luna, ignoró a los vendedores de rosas y hasta puede que te acompañara a casa. A lo mejor simplemente te acompañó a la boca del metro o levantó el brazo por tí para parar un taxi, pero el asunto es que antes de despediros quedais en volver a veros y además decidís dar un paso más y os intercambiáis los móviles. En este sentido, una consideración: cuidado con las conversaciones interminables por whatsapp, no vaya a ser que una vez en la cita no tengáis de qué hablar. O peor.

A partir de este momento habrá seguro una segunda cita, y después de ésta, alguna más. Una vez roto el hielo de la primera, podemos olvidarnos de los nada de nada, y en lo que a planes se refiere con usar el sentido común sería suficiente, como por ejemplo  no ir una segunda cita a comer un Kebab, a tomar el aperitivo con tus padres o llevártele de tiendas toda la tarde. Aunque siempre es bueno tener un plan B, deja que Mr. X proponga ¡es una buena forma de conocerle!

Gracias a la inestimable ayuda de la fototeca de Loca por tu Ropa, ilustro como afrontar el típico ¿qué me pongo? antes de la cita según el plan que proponga Mr. X y así  te puedas centrar en lo importante.

Mr. X propone ir a tomar algo (así, sin más)
Ir a tomar algo, es lo más genérico en cuestión de planes que puede haber. Puede ser que Mr. X no quiera dar más detalles pero que en el fondo lo tenga todo pensado y disimule la emoción que emana de cada poro de su piel por verte bajo este vago concepto o bien porque Mr. X sea un hombre de pocos recursos en cuanto a planes se refiere. Si se diera este segundo caso acuérdate, fiel lectora, de este post.  Algo malo tenía que tener el chico, pero recuerda, es fotogénico.
Para ir a tomar algo, es un arreglado informal, un no te digo na´y te lo digo to’. Sabes cómo va a empezar pero no cómo acabará, así que hay que ser lo más versátil posible. Unos vaqueros, algo aparente pero informal por arriba  y unos zapatos sin demasiado tacón para aguantar bien pero con el justo para darle el toque arreglado.

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Mr. X propone ir a cine
Debe ser que Mr. X aún no es lector de este humilde blog y desconoce que  ir al cine es una apuesta un tanto arriesgada para las primeras citas, por mucha aceptación popular que tenga. Esperemos, por lo menos, que no te invite al cine un sábado por la noche (¿hola?) y mejor si lo hace algún día entre semana. En este caso yo apostaría por un look informal y gafapasta, así que si llevas gafas, déjate de lentillas y póntelas. Si Mr. X promete y se la juega proponiendo la Filmoteca, le tendrás ganado.

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Mr. X propone ir a cenar
Si te invita a cenar cruza los dedos para que no te lleve a un Gino’s, un Vip’s o sitios similares. No es por nada, pero esos sitios  siempre pueden ser buen comodín un martes por la noche cuando llevéis cuatro años juntos y os deis cuenta que no hay nada de cenar en la nevera. ¡Para qué adelantar acontecimientos!¡Si vuestro amor es verdadero tendréis toda la vida para hacerlo! Por si las moscas, échale un vistazo a Casa Mono (Calle Tutor, 37) No hay problemas de espacio, es aparente y pintón  y ponen cosas fáciles de comer como por ejemplo,croquetas.
¿Qué ponerse para ir a cenar? Por si los nervios juegan una mala pasada y pudiera mancharme optaría por algo estampado y poder disimularlo de la mejor forma posible, y el pelo tal vez recogido, no vaya a ser que lo metas sin querer en el plato. Una chaquetita fundamental, por si dentro del restaurante te da de lleno el aire acondicionado y no quieres parecer una estirada pidiendo que te cambien de mesa.

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Mr. X propone ir a tomar una copa
El ir a tomar algo y el ir a tomar una copa son dos conceptos que se parecen mucho entre sí, aunque del matiz “una copa” se puede presuponer nocturnidad y alevosía. A este plan se va ya cenada y con un protector de estómago tomado por el posible garrafón que te puedan dar. Un sitio que me gusta mucho es el Costello (Calle Caballero de Gracia,10). En la parte de arriba ponen cócteles y hay sofás para sentarse tranquilamente. La parte de abajo es como una gruta en la que suelen poner música indie. Es un plan para darlo todo, así  que qué mejor que una minifalda, unos tacones y unas medias negras (que siempre son muy socorridas)

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si ves que Mr. X no propone, empiezas a notarle un poco esquivo, que sólo te llama los viernes/sábados noche de madrugada y del resto de la semana no sabes nada de él, huye. Es un capullo en toda regla. En ese caso, te recomiendo unas buenas deportivas para darle una patada en el culo y salir corriendo lo más rápido que puedas.

Bares de viejos. Bares de modernos

muy hipster

Hace unos meses leí en la revista GQ un artículo que explicaba por qué los hipsters (vamos, los alternativos de toda la vida) preferían estos bares.
Sr. Chinarro se deja ver por El Palentino.

Los bares de viejos sobrevivieron a los bares-cafetería en los 90  y en el 2000 a los bares minimalistas de diseño y a los de tapas de autor. Y  gracias a una clientela fija (cada vez más vieja) y precios populares, han llegado a nuestro tiempo siendo lugares top.
A mí,  el gusto por estos bares me lo inculcó alguien que no era de Madrid, y de donde venía, básicamente, lo único que había eran bares de viejos. Y se manejaba en ellos como pez en el agua. Sólo con ver la barra podía decir si era un buen bar o no. Porque en los bares de viejos se bebe de pie, y la barra, como decía, tiene que tener para apoyar el codo y el pie. Una barra ergonómica que te invite a quedarte. Y tiene que ser larga para que quepa todo el mundo. Y de aluminio. Y con ganchos para que se puedan colgar los bolsos. En los bares de viejos los camareros deben ser así, viejos. Y el mobiliario debe ser viejo de verdad, no de atrezzo. En los bares de viejos debe haber un baño (ya que varias cervezas seguidas pueden empezar a hacer de las suyas), pero no obligatoriamente dos separados por sexos. En los bares de viejos el formato en el que se bebe la cerveza es la caña y también se admite el vermuth. Los bares de viejos no son lugares para tomarse una Brabante, ni la conocen. Y los encurtidos serán la estrella. En los bares de viejos debe haber servilletas, huesos de aceituna y palillos tirados en el suelo. Y a los que los frecuentan, no les importa.

El arquetipo de este tipo de bares es El Palentino (Calle del Pez, 12), donde el camarero, Casto, es tan famoso que hasta concede entrevistas. Es un hombre de costumbres, como la de echar sal a las patatas fritas, pero con sus años, quién soy yo para quitarle las manías a nadie. Tienen desayunos y pepitos de ternera que saben bien a cualquier hora. Y los fines de semana, hasta un segurata en la puerta.

Otro incombustible es Casa Camacho (Calle San Andres, 4). No hay que dejar de probar los yayos, una mezcla de ginebra, vermouth y casera que sienta bien tanto en el aperitivo como por la noche siendo la alternativa barata a las copas. Lo llevan 3 tíos (que no sé si son hermanos, pero se parecen mucho) no demasiado viejos pero que rezuman cierta solera. Las aceitunas que ponen de aperitivo son las mejores del mundo y nada más entrar hay un olor al vinagre de las banderillas, pepinillos y demás encurtidos, que la boca empieza a salivarte sin tregua.

Una de las Bodegas de La Ardosa (Calle Santa Engracia, 70) fué el primer bar de viejos que frecuenté, y por el que han tomado cañas y bravas mis abuelos, mis padres y mis tíos. Solía ser la antesala a las comidas familiares los domingos a medio día y el punto de partida de muchos días de paseo. Cumple todos los requisitos: cañas bien tiradas, vermouth y tapas sencillas. En este caso, las bravas. Las mejores.

Un sitio no tan conocido como los anteriores es el Bar la Alegría (Calle de las Veneras, 7), y la ventaja que tiene es que al ser menos conocido, es más auténtico. Y eso que está en una calle entre Gran Vía y Preciados. Es una relación directamente proporcional. La tortilla de patata está de escándalo y el lacón también.

Cerca de la Plaza Mayor está Casa Revuelta (Calle de Latoneros, 3). Siempre está muy concurrido pero hay que hacerse fuerte en la barra o donde sea para poder tomarse una ración de torreznos o de bacalao (para mí, mucho más rico y más barato que el de Casa Labra)

Si uno se da una vuelta por estos bares de Madrid, podrá preguntarse si son los nuevos bares de moda o por el contrario siempre lo fueron. Hay cosas que son irreductibles al tiempo y a las modas, y los bares de viejos son uno de ellos.  Y no sólo porque en Madrid siempre hay bares ni sólo porque en Madrid haya viejos.

Brabante y Malasaña. El perfecto maridaje

BRABANTE

¿Brabante?
Si al leer el título de este post te has hecho esta pregunta, estás de enhorabuena. Acabas de descubrir una marca de cerveza nueva, que por cierto, está muy rica. Aunque creo a poca gente a día de hoy  se le escapa la existencia de esta marca  que no se encuentra en supermercados. Ni en todos los bares. De lla se dice que es la cerveza más cool de España, y que han hecho de la letra “B”, símbolo de calidad y excelencia.

Yo la descubrí el otoño pasado, y se convirtió como el Gin Tonic de entre semana o el café al que quedas cuando quieres charlar tranquilamente con un amigo. Una Brabante no es una cerveza para tomarte una caña rápida o para hacer tiempo antes de ir a cenar o entrar al cine. Es más bien una cerveza para tomar reposadamente mientras disfrutas de una conversación amena, y puestos a pedir, en un local que acompañe.

Lo Siguiente (Calle Fernando VI, 11)
Lo mejor de este sitio es que tienen Brabante Oro (mi favorita) de grifo. Siempre me entran dudas al echar la cerveza en el vaso si se me quedará la capita de espuma justa y pocas veces consigo hacerlo bien. Así que donde esté una cerveza de grifo, que se quite el formato tercio.
El local suele estar lleno casi siempre y es difícil encontrar nada más llegar para sentarse, pero si  espera un poco alguna silla se quedará libre en las mesas corridas y si se está de suerte hasta puedes sentarte en el sofá que hay frente al ventanal con vistas al edificio de la SGAE.

Mercado de San Antón-Tabena La Imperial (Calle de Augusto Figueroa, 24 )
En la planta de arriba del Mercado de San Antón está este puesto donde sirven también Brabante de grifo, pero la Lager, vamos la rubia de toda la vida. Es más, creo que es el único puesto del Mercado de San Antón donde venden cerveza de grifo.
Lo bueno es que puedes acompañarla de cualquiera de las cosas ricas que venden en los diferentes puestos del mercado: Sushi, foie, ahumados, hamburguesas o las raciones de toda la vida. Aunque siempre hay mucha gente hay muchas sillas para sentarse en la barra corrida desde la que se ve la planta de abajo del mercado.

Circo (Calle Corredera Baja de San Pablo 21)
Si a la salida de un concierto del teatro Lara te apetece quedarte por la zona, sólo tienes que andar un poco la calle arriba y encuentras el Bar Circo. Tiene una cuidada apariencia destartalada, de estas que se lleva tanto por la zona de Malasaña. La Brabante que sirven es como la del Mercado de San Antón, la Lager de grifo. No hay aire acondicionado, así que si vas en verano son recomendables las mesas del patio interior.

La Realidad (Calle Corredera Baja de San Pablo, 51)
Si desde el Circo decides ir al Perro de la Parte de Atrás del Coche o al Sideral, puedes hacer un alto en el camino y tomarte la última Brabante en La Realidad. Eso sí, de botella, no de grifo.Un lugar de decoración vintage y grande donde de vez en cuando puedes escuchar recitales de poesía y tomarte un pintxo para acompañarla.

Aunque hay veces, que para tomar una cerveza, no siempre hace falta ni siempre apetece salir de casa. Por eso mi quinta recomendación es comprarla on line, meterla en la nevera para que esté muy fesquita, sentarte tranquilamente en el sofá, buscar buena compañía ¡ y la noche está hecha!

Principios básicos para tener una segunda cita

PRIMERA CITA

Os conocéis el sábado por la noche en el RRR. Después de estar parte de la noche hablando, se encienden las luces (ya???), te ponen el resto de copa que te queda en un vaso de cartón y entre el humo de los que fuman en la puerta y las señales evidentes de que tus amigas se quieren ir a casa te despides como puedes de Mr. X (la música estaba muy alta y no te enteraste bien de su nombre cuando te lo dijo). Te deja su nombre apuntado en el bloc de notas del móvil para que le busques en Facebook “y ya vamos hablando si eso”.

El domingo te levantas un tanto resacosa y miras el bloc de notas del móvil para agregarle a tu red social (¡ni que no te supieras a estas alturas su nombre!). Después de intuirle en varias fotos de perfil, le encuentras. Y es que Mr. X tiene un nombre común. Se hace un poco el intresante y cuando acepta tu solicitud de amistad (¡bien! ¡se acuerda de ti!) hay más fotos en las que sale favorecido que en las que no. Por lo menos es fotogénico.

Después de estar chateando de cosas típicas (oh, sí, no me gusta el tipo de música que hace, pero Bisbal es buena gente; sí, suelo salir mucho por el RRR aunque antes estaba mejor; Amélie tuvo su momento) te emocionas pensando en todo lo que tienes en común con Mr. X  y decides proponerle tomar algo, a lo que él acepta. Vamos, que vais a tener una primera cita en toda regla.

En este momento, amiga, hay que tener en cuenta muchas variables para que después de una primera cita haya una segunda. Poco se puede dejar al azar, y menos confiar en que él lleve algo pensado, porque como no sea así, nada más veros vais a tener que empezar a tomar decisiones, y eso no mola. No, no, no.

Dejo a tu elección (o para otro post) qué ropa ponerte o si recogerte el pelo o llevarlo suelto,  pero te voy a dar tres nadas de nada que deberás respetar,  y si los respetas, tendrás mucha cita ganada:

  1. Nada de cine: En el cine no se puede hablar y aunque los dos penséis que Amélie tuvo su momento, la cartelera es muy amplia y podéis no coincidir en gustos. Y buena gana de desencantarse tan pronto. Total, al precio que está el cine, tampoco iréis mucho.
  2. Nada de cenar: Imagínate que come con la boca abierta, mejor descubrir eso más adelante. Demasiadas decisiones. Dónde cenar, qué pedir, si compartir o cada uno lo suyo. ¿Y quién paga? ¿A medias? ¿Que te invite él? ¿Invitas tú (sólo por no enfrentarte a ese momento)? No mola, ¿verdad? Y digo cenar porque doy por hecho que la cita es por la noche. No choice.
  3. Nada de quedar en fin de semana: Tu eres una chica con amigos, y la antigüedad es un grado, y es con ellos con quien quedas en fin de semana. ¡Quién se ha creído Mr. X! Eres una chica con planes pero que sin embargo no te importa hacer un hueco en tu agenda entre semana. Además, si te aburres de Mr. X,  tan fácil como decir que mañana madrugas mucho y que es una pena, pero que prefieres irte a casa.

Para terminar de bordar la cita, aquí te propongo 5 sitios que son apuesta segura y que si no los conoces, llévate aprendido el mapa o mira de reojo Google Maps en el móvil. ¡Quedaría un poco raro proponer y no saber llegar!

Picnic (calle Minas, 1)

Este bar tiene muchas cosas buenas: Cerveza Estrella Galicia, la primera. Tiene dos plantas, la de arriba con mesas y grandes ventanales que dan a la calle. La de abajo, sofás de terciopelo rojo y cuadros de caballos como los que tendría tu abuela en casa. La música, aunque Xoel López de Deluxe es socio, siempre está bajita, pero si afinas el oído, seguro que te gusta lo que escuchas.

The Irish Rover (Avda. del Brasil, 7)

¿Trabajas por la zona de Castellana? Un buen sitio para quedar así como informal a la salida del trabajo. Es tan conocido que puedes quedar con él directamente allí. En la parte de arriba tiene una terraza por si hace buen tiempo o de repente ves a tu jefe a lo lejos y quieres evitarle. Si la cosa se anima, tienes al lado el Moby Dick, para echarte unos bailes o lo que surja.

Anticafé (Calle Unión, 2)

Es un curioso bar poco conocido por la zona de Ópera. Me enganchó por el Ruso Blanco que preparan. Aunque parece un poco destartalado al entrar, cuando te sientas y te mimetizas con el ambiente, es de lo más agradable para charlar tranquilamente. Consejo: no hables de tus ex en la primera cita, y menos si llevas dos Rusos Blancos encima. Si la cosa se pone romanticona, podéis daros un paseo a la luz de la luna por la Plaza de Oriente.

El Templo del Gato (Calle Trujillos, 7)

Sí, eres una chica dura y se lo quieres dejar claro a Mr. X. En este bar los tercios se beben a morro, no pidas vaso. Si encima juegas al billar te puedes marcar un triple echándole una partida. Es como un volver a los 80. Ten cuidado si llevas tacones, hay unas cuantas escaleras hasta que llegas o sales del meollo del bar. No seas Bridget Jones y te vayas a caer rodando escaleras abajo, la cita podría acabar en esguince.

Warehouse 37 (Calle Barco, 37)

Buenas copas, bien puestas a mejor precio. Perfecto si te toca invitar a una segunda ronda (la primera espero que la pague él). No desconfíes de su virilidad si se pide un gin tonic o un mojito de fresa, están buenísimos.

Si con todas estas recomendaciones no hay una segunda cita con Mr. X, plantéate que no era el hombre de tu vida. O tal vez tu peinado, o tu ropa…